
Llego a casa después de un día duro, tengo que seguir trabajando ya que se acercan semanas muy duras, pero paso, no tengo ganas ni me apetece, necesito desconectar del mundo, evadir mi mente...saco la maría, sabía que ella me haría conseguir lo que quiero asique fumo tranquilamente...mi mente quedaba en blanco. Cuanto tiempo llevaba deseándolo, una vez relajada pienso...pero en nada en concreto, todo me da igual, nada me molesta, soy capaz de no sentir nada pero a la vez sentir todo...
Siento que estoy flotando y me muevo lentamente...tal vez será que de vez en cuando quiero dejar de notar ese dolor que me duele, me tortura y no me deja seguir mi vida, me hace frenar, pararme en el camino y decidir que no puedo seguir viendo todo lo que me espera, ver tanto sufrimiento a mi alrededor, es muy duro...la vida es complicada, te da cosas buenas para después arrebatártelas. No se cual será mi destino, acabare mendigando sin que nada me pertenezca, no será cosa mía, esto no es para mí...Una lucha constante contra quienes hacen sufrir a seres que no lo merecen...
Acabaré volviéndome loca? Mi conciencia dejará de martirizarme por no luchar lo suficiente...no dar el 100%, parar a descansar un momento...querer perderme.
La vida con seguridad te dará templanza para afrontar la injusticia, no para evadirla, sino para saber que nuestro granito de arena cuenta, somos muchos, y luchando a nuestro modo. Pero uno solo, no puede salvar el mundo, ni lo pretendas, pués estarás perdida. Nos sentimos mal cuando nos sentimos impotentes ante las cosas, pensamos que nuestra lucha no sirve para nada, pero no es cierto.
ResponderEliminarJesucristo se enfrentó a todo un ejercito para salvar un solo cordero de su rebaño...una sola hormiguita merece la pena, Acaso tu misión no es válida? Claro que lo es.
No desfallezcas, no te sientas mal por impotencia, asume y acepta que las cosas son como son y que pueden empeorar. Pero hay algo dentro de cada ser, blanco, bueno, luz...busca eso, siempre busca la salida, nunca te encierres entre barrotes.
Nadie te dá ni nadie te quita, excepto tú misma. Somos nosotros nuestros jueces, y nuestros censores, así que también podemos ser justos y buenos con nosotros mismos.
Mimate, haz lo que debas y sonríe....es suficiente.